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lunes, 3 de diciembre de 2012

La literatura es injusta





—No estoy de acuerdo, Sr. Hemingway —dijo el pescador, mientras sujetaba el enorme pez espada a un lado del bote—. Él era magnífico, luchamos a la par: yo gané. ¿Por qué han de comérselo los tiburones ahora?
—Sé lo que hago, viejo. Es el único final posible, lo sabes...














Ilustración tomada de la red







sábado, 17 de noviembre de 2012

Clavando el aguijón






Abandonado a su suerte en una roca desnuda antes de llegar al medio del río, el furibundo escorpión aún tuvo que escuchar a la rana que, burlona, le gritaba desde la orilla: “¡Y agradece que no esté en mi naturaleza que te ahogues!”




Ilustración tomada de la red



jueves, 19 de julio de 2012

La noticia del día siguiente






Poca gente en la calle. Espera el semáforo cuando ve que algo cae desde lo alto del edificio de la cuadra siguiente. Un bulto tieso. Una muñeca, advierte enseguida. De las grandes, piensa justo cuando enciende la luz verde. Un vehículo estacionado le impide la visión del  impacto; tampoco oye ruido alguno. Coloca el cambio y dobla despacio, sin voltear la cabeza. Cuánto costará un juguete de ese tamaño, se pregunta. Acelera.
En el retrovisor un hombre cruza corriendo la esquina anterior. 





Imagen tomada de la red



viernes, 8 de junio de 2012

Resonancia







En una ceremonia que dura todo un día, los habitantes del atolón Addu soplan enormes caracolas cónicas. Después, aliviados, comienzan otro año de silencio. Es que con esa música que el viento aleja se van las penas, dicen.

Llamativamente, las ballenas de breve cauda de aquel mar insular tienen el canto más triste y melancólico del mundo.







2do.Premio compartido en Concurso mes de mayo en la Marina de Ficticia. Jurado: María Elena Lorenzín.


Imagen tomada de la red

jueves, 12 de enero de 2012

Ararat





A poco de hacer cumbre la suerte le fue adversa. Un descuido y ahora yace con las piernas rotas mirando una franja de cielo desde el fondo de una grieta. Solo. Nada sabe de los otros, los que fueron arrastrados por el agua durante la escalada. Ni sabrá, presume. Al menos hace unas jornadas que no ha vuelto a llover. Exactamente desde cuando se abrieron las nubes y el sol lo encegueció; el tiempo que lleva en la hendedura.
Para qué la huida, pregunta, y envidia al pájaro. Entumecido de frío y hambre se adormila, ajeno a los hombres y animales que recién bajados de un arca empiezan a cruzar la falla.



Publicada previamente en El Microrrelatista.
Imagen tomada de la red



miércoles, 4 de enero de 2012

Ungu-vistas maravillosas





Tendrás el destino en tus manos, le vaticinó una gitana cuando ella era apenas una adolescente.  Atónita lo recordó tiempo después al ver, bajo una lupa, que la uña del menique derecho mostraba su graduación como en una fotografía. Asombroso y real, porque así ocurrió.
De ahí en más, con el paso de los años, en cada dedo fueron apareciendo anticipadamente los hitos de su vida: matrimonio, hijos, la fábrica, la amante de su marido, su propio amante…, todas miniaturas indelebles ocultas bajo el esmalte que siempre tuvo que aplicarse ella misma. No llegó a divorciarse porque vio el accidente que la dejaría viuda y a cargo de la empresa.
Ahora que han llegado los nietos, y un posible nuevo amor, está considerando la amputación (o tal vez algo menos drástico). Serían solo dos falanges. Es que no quiere saber el final. Algo de sorpresa no le vendría nada mal  en la vida.


Imagen tomada de la red

domingo, 25 de diciembre de 2011

Son sin vuelta





Poquito a poco beso, golpe, caricia. Por qué no sos buena —murmura—. Por qué no haces caso. Que él no es así. Lo obligo. Pido perdón. No llores, digo.

Poco a poquito, paliza. Tu culpa, dice.  Y maldice. Si sos mi alegría, mi sol, habla bonito. A besos, abruma. Me cubre. Pide perdón. La cama se hamaca.

Poquito a nada, abunda la tunda. ¡Vos lo buscás!, vocifera­. Lo ahoga la rabia. La rama se parte. Ruego. La mano me muele. Agonizo. Pide piedad. Me mata.


Imagen tomada de la red

domingo, 27 de noviembre de 2011

Prótesis




Que estás gordo, ¿eh? ¡Miráte nomás! ¿Acaso no te advertí  lo que pasaría si los comprabas? ¿No te dije por ahí no…? Que serían un problema en vez de una solución... Una vez, dos, vaya y pase... Pero lo tuyo ya es pecado.  ¿No te importa que te miren raro?  Egoísta, acaparador, dicen por lo bajo ¡Me da vergüenza salir con vos! ¿Adónde se ha visto un vampiro obeso? Si pareces una chinche gigantesca. Colmillos con sorbetes no, te dije. Lo nuestro es morder y lamer y lamer... ¡Encima les caés en la carótida! 




Versión corregida. La original fue publicada en El microrrelatista.
Imagen tomada de la red.

lunes, 21 de noviembre de 2011

En el circo




Los acróbatas chinos se elevan en una compleja columna humana. El desplazado amaestrador de pulgas ordena a su numerosa troupe el ataque.




Imagen tomada de la red

miércoles, 16 de noviembre de 2011

La ceguera del sibarita




Desde que el gourmet perdió el olfato, su esposa, secretamente feliz, se amaña entre platillos a domicilio y congelados del súper.



jueves, 10 de noviembre de 2011

La aficionada al bonsái



El Curro se sobrepuso bien pronto al último rechazo. No lo amilanan fácilmente al hombrecito. Ya no frecuenta el Tablao y ha colgado la guitarra.  Ahora le interesa la jardinería. Y aún insiste con mujeres altas. Anda tras una que no lo va a defraudar, dice.



Imagen tomada de la red


domingo, 2 de octubre de 2011

Lepisma saccharina superbum




Tras el disparo, el aire en el túnel se llenó de electricidad y humo. Por unos instantes, la enorme criatura convulsionó violentamente haciendo temblar el aparejo, antes de quedar quieta colgada en la trampa. Así y todo, por precaución, el hombre le seccionó los apéndices del último segmento; luego, la abrió en canal. Los estómagos se vaciaron con un crujido maloliente y entre la inmundicia  vislumbró lo valioso: libros aún sin digerir. Contento, los guardó cuidadosamente.

Entonces,  pensando en la simpleza de su oficio en el pasado, el restaurador destazó al mutante pescadito de plata.



Micro finalista en el IX Certamen Internacional de Microcuento Fantástico miNatura 2011
Imagen tomada de la red.

miércoles, 29 de junio de 2011

Otro príncipe encantado




La joven se inclina y, ante el beso inminente, el sapo cierra los ojos agradecido. No ve la lengua que se descuelga y lo levanta en el aire.


Imagen tomada de la red

jueves, 19 de mayo de 2011

En el geriátrico





Para no desconocerla, diré que su postura es entendible.  Absolutamente. Usted es el hijo -ve las cosas desde su óptica-, y no tiene la culpa. Nosotros tampoco, señor. Hemos hecho por su padre lo que ha estado a nuestro alcance. Pero hay un límite. ...Es inútil. Debe comprender que soy un empresario. Ésta es mi empresa. Brindo servicios, señor. Los mejores. Para eso he reunido un plantel altamente especializado. Y no voy a tolerar que por culpa de él todo se arruine,  ¿me entiende?  ...No me amenace, señor. Tengo las cosas en regla, y también un buen abogado.  No doy marcha atrás cuando tomo una decisión y ya la tomé. Quiero que se lleve a su padre  lo antes posible. Lo lamento, pero no existe alternativa. …No, no, tampoco admito que me suplique…, por favor. …Oiga, ¡basta! Escúcheme bien: los síntomas son inconfundibles. Tensión arterial por las nubes, palpitaciones, respiración agitada, cierta desconexión de la realidad, atención dispersa. ¡Ya no sabemos qué hacer con ellas! ¡Es la quinta enfermera que su padre enamora!


Este micro participa como finalista en el Concurso Minificciones en Cadena.imaginarteminificcionesencadena.blospot.com  cuya frase inicial 'Para no desconocerla diré' era obligatoria. Muchas gracias a todos los que lo votaron.
La imagen ha sido tomada de la red.



miércoles, 4 de mayo de 2011

Efecto secundario





Dando crédito a sus propios postulados, falleció a los ciento cuatro años el creador de la dieta de la longevidad. Venerado por unos, criticado por otros, el conocido naturista supo ganar el Health Award por su libro “Aliáceas para llegar a los cien”, en donde desarrolló los beneficios de una alimentación a base de ajos, cebollas y puerros.
Como la mayoría de sus seguidores, el autor ha muerto soltero.


Imagen tomada de la red

martes, 26 de abril de 2011

Sobreviviente




Así habló la anciana toba:

"De chica siempre fui algo díscola, y aquella noche, mientras el chamán cantaba la protección, no sé por qué exclamé fuerte lo que no se puede decir sin que algo espantoso suceda.

Se le pararon los pelos a los reunidos y, justo en ese momento, sentí  la sangre correr entre mis piernas. Impura por vez primera y desafiando a lo innombrable: doblemente grave lo mío.

Al otro día mataron a todos en Napalpí; yo ya había ido al monte, castigada. Me culpé por años."




Este micro de ficción alude a pautas culturales del pueblo toba y a hechos históricos que acaecieron el siglo pasado en Argentina. En 1924, en Napalpí, región del entonces Territorio Nacional del Chaco, una comunidad que trabajaba en el cultivo del algodón y en el cuidado del ganado fue masacrada por policías, hacendados y civiles blancos de la zona. Acusados de promover una 'sublevación' -en realidad, reclamaban por una quita injusta en su salario- fueron sorprendidos
mientras realizaban una ceremonia ritual que los protegería de las armas de fuego del blanco. Los sobrevivientes a los disparos fueron rematados a machetazos, incluidas mujeres y niños.


Foto tomada de la red

jueves, 14 de abril de 2011

Escritura nocturna






Sabes que no debes molestarla, que es mejor cantarle nanas. Aún así, de tanto en tanto una pulsión  aparece y  aunque intentas  no logras contenerte. En esas ocasiones,  en vez de decir: "Hola, ¿qué tal? ¿Así que eres  mi  Medusa?", te convences de  que alguien  usurpó  tu cabeza y que  lo oscuro y  tenebroso que has plasmado no te pertenece.
— ¿Ahí es donde aparezco yo?
—Exactamente, personaje. Exactamente.



Imagen tomada de la red

lunes, 14 de marzo de 2011

El indeciso


Su mujer siempre le decía que por pensar demasiado las cosas, la mayoría de las veces, él tomaba decisiones equivocadas. Lo recordó cuando al cumplir la última voluntad de su esposa –tras mucho cavilar- finalmente arrojó sus cenizas en aquella playa alejada, y vio llegar la pala mecánica y el camión arenero.



domingo, 19 de diciembre de 2010

EL HILO


Créanme que es extraño y fascinante a la vez.  Mi cabeza es un globo. No hay cuello, apenas, una cuerda delgada que se alarga.
Conocí a una mujer a la que le pasaba lo mismo: la cabeza le subía por encima de las de los demás; caminaba, comía, atendía a  sus pacientes –era médica-, con esa sensación. A veces —me contaba— temía que se le escapara por la fragilidad que adivinaba en lo que ya no percibía como cuello. Sólo estando en la cama todo volvía a su sitio, hasta que se levantaba otra vez. El marido, médico también, le decía que era cansancio; el psiquiatra, depresión. Dejé de verla por las vacaciones. Al regresar, supe que había fallecido. Algo súbito, dijeron.
¿Comprenden ahora por qué hace días que estoy acostada, verdad?
                                        




Esta minificción  fue  escrita  especialmente para el  Filandón 3.0 2010.
Arte: Artedevillafox Sergio Santini

viernes, 10 de diciembre de 2010

Fauna nocturna


Nada plácidamente entre ballenas que meditan; los sonidos, como ronroneo de gato, son graves y cadenciosos. Pero, las vibraciones se tornan cada vez más disonantes, molestas. De pronto, espasmos sibilantes le lastiman los oídos porque ahora está en la sabana y un elefante barrita furioso. Huye despavorida, tropieza y cae junto a un cerdo que le gruñe ruidosamente al oído.
Se despierta, observa con fastidio a su marido que duerme boca arriba y le da un codazo.



Imagen tomada de la red.
Esta minificción obtuvo una  mención en el concurso de la Marina de Ficticia en noviembre de 2010. Jurado: Marisol Nava Hernández, autora mexicana.
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