Poquito a poco beso, golpe, caricia. Por qué no sos buena
—murmura—. Por qué no haces caso. Que él no es así. Lo obligo. Pido perdón. No
llores, digo.
Poco a poquito, paliza. Tu culpa, dice. Y maldice. Si sos mi alegría, mi sol, habla
bonito. A besos, abruma. Me cubre. Pide perdón. La cama se hamaca.
Poquito a nada, abunda la tunda. ¡Vos lo buscás!, vocifera.
Lo ahoga la rabia. La rama se parte. Ruego. La mano me muele. Agonizo. Pide
piedad. Me mata.
Imagen tomada de la red
