domingo, 23 de diciembre de 2012

No hay rosas




Una moneda de centavos recogida del piso, de al lado de una de las patas de la cama, vuelve al mismo exacto sitio tres veces al caer otras tantas, y allí permanece.

Un rayo de sol incide en el vidrio azul y enciende dentro de la botella polvorienta, la atmósfera celeste y brumosa de un jardín de cuentos.

La amante que lamenta la caducidad del plazo pactado;  la amante que irradia por el amante conseguido. El amante que pronto regresará al redil; el amante que acaba de inaugurarse como amante. La mujer que espera pacientemente; la mujer que abrió la puerta a su pesar.

Todos, todas, podrían vivir dentro de ese nebuloso jardín de la botella. Todos y cada uno, allí, con el otro elegido y en un lugar propio como el de la moneda de centavos.  Todos felices, si alguien reacomodara las piezas según cada circunstancia.  

Sin embargo, nadie cambiará las reglas del juego: lo sórdido seguirá siendo sórdido y lo fuera de centro, pervertido como los huesos dislocados.
Alguien será feliz, otro sufrirá, alguno obtendrá los goces y la gracia.
Antes o después, la botella acabará por caer del estante y romperse, y la moneda, arrebatada de su sitio, será dada en un vuelto.


Imagen tomada de la red



8 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Gracias por tu lectura y manifestación, quienquiera seas. Saludos.

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  2. Magnífico Mónica. Un abrazo fuerte, amiga, desde Mar del Plata

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    1. Gracias por pasar y comentar, y por el abrazo, Elise.

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  3. Desesperanza llevada hasta el final. ¡Ojalá que se rompiera ese juego perverso!

    Abrazos esperanzadores.

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  4. Un micro desazonador, Mónica, por lo que apunta Lola, una desesperanza densa, que envuelve al lector y lo atrapa en ese círculo que parece no romperse.

    Un abrazo,

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  5. Lola y Pedro: este texto asume la vida misma, especialmente cuando ésta se empeña en que tenemos que bebérnosla hasta la última gota, se trate del sabor que se trate. Ni más ni menos...
    Gracias a los dos por leer y regalarme sus impresiones, tan valiosas para esta autora.
    Parafraseando a Lola, abrazos dobles.

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  6. Mónica:
    Los caminos a la felicidad no se encuentran entre los vericuetos de la impostura, donde lo que parece ser, nunca lo es...
    Al final, todo cambiará y ese mundo desaparecerá.
    Espero que este año que se inicia te traiga toda la dicha, la paz y la prosperidad posibles.
    Un gran abrazo.

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